"No llevarás (=invocarás) el nombre de HaShem tu Dios en vano; porque no será perdonado por HaShem aquel que lleve/invoque Su nombre en vano."
El tercer mandamiento quizás sea el menos conocido de todos. Primero vamos a exponer la explicación tradicional de este mandamiento y luego, basándonos en un articulo del Rab Amar, veremos el tercer mandamiento desde una perspectiva distinta.
1. El tercero de los diez mandamientos "LO TISA" se refiere a la prohibición de jurar en el nombre de Dios en falso o innecesariamente (shebu'at shav). La tradición judía entiende la palabra "TISA" en este contexto como "no invocarás" el nombre de Dios en vano (en otros contextos la palabra TISA o NOSE se puede traducir como: llevar, cargar, tomar, etc.). De acuerdo a Maimónides, la prohibición de invocar el nombre de HaShem se extiende también a recitar una bendición, berajá, en vano. ¿Por qué? Porque una shebu'a, un juramento, es básicamente una declaración, la afirmación de una creencia o un hecho. Una bendición ritual, por ejemplo, cuando decimos una berajá antes de comer, también es una declaración. Afirmamos una idea o una creencia acerca de HaShem pronunciando Su nombre. Por ejemplo, cuando digo la bendición "boré ferí ha'ets", no estoy diciendo "Gracias a Dios por esta fruta", literalmente estoy diciendo: "Bendito eres Tú, HaShem, nuestro Dios, Rey del universo, (que eres el) Creador del fruto del árbol ". En otras palabras, estoy afirmando y reconociendo que HaShem es el creador de este fruto. Por lo tanto, si pronuncio ésta u otra declaración similar innecesariamente, "invocando el nombre de HaShem en vano", estaría transgrediendo el tercer mandamiento, . Este es el origen del principio halájico: "safeq berakhot lehaqel", en una situación en la que no estoy seguro si debo o no debo decir una berajá, lo correcto es abstenerme, para no arriesgar a pronunciar una berajá innecesariamente (lebatalá) y transgredir el tercer mandamiento "LO TISA".
2. El rabino Shelomo Amar, hoy en día Gran Rabino de Jerusalem, explica que este mandamiento se extiende también a un área diferente, muy sensible y quizás más aplicable. El Rab Amar expone la prohibición de la LO TISA como la advertencia de no "llevar/cargar" el nombre de Dios en vano o falsamente, simulando religiosidad o piedad.
El Midrash nos trae la historia de un comerciante judío que viajaba de ciudad en ciudad. Una vez llegó a un pueblo de Babilonia un viernes y traía consigo una gran cantidad de dinero. ¿Que hizo? Fue a la sinagoga y vio un hombre rezando y vistiendo el Tefilin en su cabeza. Sin dudarlo mucho, le dio el dinero a este hombre y le pidió que cuidase de él hasta después de Shabbat. Cuando terminó Shabbat, el comerciante fue a la casa de este hombre para retirar su dinero. Pero para su gran sorpresa el hombre lo engañó y le dijo que nunca lo había visto y que nunca recibió ningún dinero de él... El comerciante fue a la sinagoga y rezó. Y en su plegaria le dijo a HaShem: "Señor del mundo, cuando yo vi a ese hombre en la sinagoga no confié en él, ya que nunca antes lo vi, yo confié en TU nombre que él "llevaba" sobre su cabeza [en su Tefilín]". Al final, la historia terminó bien. Eliyahu haNabi le reveló al comerciante en sus sueños una clave secreta que le permitió acceder a la propiedad del ladrón y recuperar su dinero.
Los Jajamim traen el caso de este hombre que fingía ser piadoso como una ilustración del tercer mandamiento: "No llevarás el nombre de HaShem en vano", falsamente. Llevar el nombre de HaShem, en este caso a través del Tefilin que ese hombre llevaba sobre su cabeza (y creo que el mismo criterio se podría aplicar a una Kipá o cualquier otro símbolo que me identifique como Yehudí observante) implica una tremenda responsabilidad que debemos saber honrar. Y si ח"ו me comporto mal, como hizo ese estafador, y traiciono el nombre de HaShem que llevo conmigo, estoy transgrediendo el mandamiento que dice explícitamente: "...no será perdonado por HaShem aquel que lleve Su nombre en vano."
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario