viernes, 29 de julio de 2016


En nuestra Perashá, Pinejás, cuando Moshé Rabenu le pide a HaShem nombrar al sucesor adecuado para dirigir a Bené Israel, se dirige a HaShem con unas palabras muy especiales (Bamidbar 27:16) "Eloqe harujot lejol basar" (Dios, que conoces los espíritus de toda carne / ser humano). El Midrash explica que Moshé imploró a HaShem que asignará un  hombre "asher rúaj bo" (con "espíritu"en él) y Rashi explicó que Moshé pidió como futuro líder del pueblo de Israel a un hombre que supiera cómo tratar con el espíritu de cada individuo. 
El líder ideal es paciente y está preparado para tratar con diferentes tipos de personalidades. Con aquellos que necesitan una mano fuerte, y con aquellos que necesitan un enfoque más sensible. Con los que entienden una idea nueva ni bien la escuchan y con los que requieren explicaciones adicionales para conseguirlo.
HaShem designó a Yehoshua, que era "un maestro" de la empatía. Un líder que entendía los diferentes tipos de inteligencias. Un líder que antes de reaccionar contra una persona, trataba de entender las razones de su conducta. Yehoshua era capaz de ponerse en la piel del otro y entender lo que está tratando de expresar. Un principio muy importante que impacta TODAS las relaciones humanas es el desarrollo de la empatía, el entendimiento de que a pesar de que todos venimos de los mismos ancestros, Adam y Java,  somos todos diferentes. Como dijeron nuestros Sabios  keshem shepartsufehem ... "del mismo modo que no hay dos caras iguales, tampoco existen dos personas con la misma forma de pensar (Berajot 5b)". 
 
El desarrollo de la empatía es fundamental. La empatía es la capacidad de internalizar los sentimientos del otro, imaginando lo que sería para uno estar en la situación de esa persona. Es la capacidad de ver las cosas desde otra perspectiva, y poder suspender temporalmente nuestro propio punto de vista, y no juzgar el comportamiento de los demás de acuerdo a la forma en que yo siento o me comporto. No me puedo molestar si los gustos de mi esposo respecto a la comida son diferentes de los míos. No puedo decirle a alguien que es ridículo tener miedo subirse a una montaña rusa en un parque de diversiones porque yo no tengo ese miedo a las alturas. Tenemos diferentes temperamentos, diferentes formas de percibir la vida y diferente  material genético. Todo el mundo ha vivido diferentes experiencias en la vida que han afectado a sus personalidades.
 
Como padres, la empatía es absolutamente necesaria. Cualquier padre con más de un hijo sabe que los niños son muy diferentes entre sí, incluso cuando fueron criados en el mismo hogar y por los mismos progenitores. Nosotros, los padres, debemos prestar mucha atención y entender a cada uno de nuestros hijos según su personalidad e individualidad con el fin de ser empático con sus necesidades, y con el fin de saber cuál es el mejor enfoque para aplicar con cada uno de ellos.

Llamamos al preescolar "Gan Yeladim", literalmente  "un jardín de niños", porque con el fin de brindar a nuestros hijos las bases correctas en los comienzos de su educación, tenemos que ser como un jardinero, que sabe que necesita cuidar a cada una de sus plantas con el enfoque correcto. Algunas plantas necesitan agua una vez al día. Otras plantas morirán si las regamos a diario. Algunas plantas necesitan mucho sol, y otras, estar en la sombra. Al igual que las plantas, todos nuestros hijos necesitan atención. Y al mismo tiempo, cada uno de nuestros hijos necesita una atención individualizada.

Tenemos que ser para nuestros hijos lo que Yehoshúa fue para Am Israel. 

SHABBAT SHALOM



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Rab Yosef Bittón
Comunidad Ohel David UShlomo
710 Shore Boulevard, Brooklyn

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