domingo, 9 de junio de 2013

 
Viernes 14 de junio 20,30 hs.
           Estudio:
          
           Sala 1: Diego Casabella - Bar Tokio" Fotografías

           Sala 2: Emiliano Santa Cruz - "Street" Fotografías

Un desmenuzamiento despiadado del detalle subjetivo y objetivo constituyen esta obra.
Presumiendo de nuevos istmos fotográficos, los autores nos acercan todo su arte circunscripto a la realidad que un mundo había visto a diario y tal vez sin darle demasiada importancia.

Por fuerza debemos amainar las velas para entregarnos a la tarea de sentir el vai-ven sin ritmo de aquella faena diaria. 
Cada imagen, cada frase visual entraña un fondo de verdad, mientras ya casi a nuestro lado un poeta va diciendo sus versos nunca escritos.
Nuestro último romanticismo, el recuerdo de la agitación desmedida de la gran ciudad se nos aparece cinematográficamente, una verdadera maravilla: todo es viejo, todo es nuevo, metamorfosear el rito en carambolas visuales, en humo de cigarrillos, mirar a los buques varados en el puerto mientras el pizarrón de al lado se llena de fórmulas algebraicas.
Porque el encanto bailotea con pantorrillas femeninas, con suspicaces pies de equilibristas, gesticulando fugitivamente desnudas, aunque no lo parecieran, un encanto descincronizado del más ignorante de los prejuicios, ennobleciendo su condición de mujer... pero qué es lo que hay detrás de cada una de ellas que estremece al mirarlas: amargura…? odio ...? amor acaso ...? No, detrás de cada una solamente hay verdad. una verdad real, bien captada que de tan bella resulta dolorosa y que enceguece como una luz fuerte que se enciende de golpe en medio de la oscuridad. Tal efecto produce cierto siseo en nuestro sentir, un cisma de descontentos inducido por la insolencia de nuestra sociedad y que ahora ya develada no quedará más inédita.
La expresión hace una pausa y nosotros pensamos... un hombre nacido en la opulencia, otro en la carencia, uno en medio de todos los cuidados y otro a quien es necesario cuidar...
Ahora les toca a ustedes, agreguen lo que quieran, digan cuanto se les ocurra..... Yo al menos debo confesar que si siento alguna esperanza en nuestro porvenir es debido a la fuerza que somos capaces de poner en fines más altos y menos perecederos que la nuestra banalidad
LAURA PÉREZ
Compartiremos un brindis con los Autores.

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