viernes, 14 de mayo de 2010

Desde Málaga

Artista español Diego Ortega Algarra

Residente hoy en Málaga (España) posicionado en primer plano por su talento y producción escultórica y pictórica..He considerado que el nombre de Diego Ortega Algarra unido al de otros artistas jerarquiza mi blog.
Diego Ortega Algarra

Nace en Valencia, de padres malagueños, vive seis años en Marsella, Francia.Se traslada con su familia a Tánger, haciendo estudios de arquitectura y dibujo. Siendo un joven inicia sus primeros contactos en el mundo del arte estudiando con los pintores Elemer Golner, Ernesto Frioli y Janeth Chevallier en Brasil.
Es colaborador del maestro brasileño Clóvis Graciano en la ejecución de dos murales de gran tamaño pintados en los muros del Salón Noble de la Cámara Municipal de Sáo Paulo.
Hoy sigue trabajando con el mismo énfasis en su taller, afincado en Málaga.

















ARMONÍA UNIVERSAL EN LA OBRA DE DIEGO ORTEGA ALGARRA

De la crítica de Arte B.Berberijan Olivari, he transcripto algunos fragmentos


"Diego Ortega, artista español, ha sido fiel a los dos fundamentales géneros plásticos: a la escultura y, en cuanto a lo pictórico, a la técnica de óleo sobre lienzo, haciendo de vez en cuando incursiones en el arte de mural también: sus creaciones de tamaños gigantescos decoran los edificios emblemáticos de las ciudades.… Dentro de estos campos se ha movido con una libertad absoluta, evitando con una impresionante habilidad la trampa de manierismo, que tan a menudo seduce a los artistas incautos: sus inquietudes le llevaron a tocar distintos estilos, desde el realismo, a través del surrealismo, hasta el simbolismo y la pintura metafísica.El reflexivo arte de Diego Ortega nos descubre la exquisita erudición del polifacético autor, cuyo imperativo artístico es una incesante búsqueda de la belleza a través del diálogo con las esferas, que se desarrollan en el ritmo del Sol y de las estrellas; en sus obras resuena y palpita la eternidad, lo absoluto que se identifica con lo bello, lo que él percibe en un preciso concepto schopenhaueriano como lo único que libera del dolor cósmico y da sentido a la existencia.
Más allá de las experiencias mundanas, el espíritu creador de Ortega intenta penetrar en el secreto de la creación divina, buscar aquella luminosa raíz en la que yace el misterio y en la que todo empieza y todo termina, para plasmarla y ofrecer al espectador unos micro universos que viven sus propias vidas dentro de la orbita de todo lo existente; su poético lenguaje plástico, compuesto de los símbolos que componen unas imágenes metafóricas de una gran hermosura, posibilita la materialización de las categorías metafísicas, la visualización de lo invisible, la definición pictórica de lo indefinible.La armoniosidad del opus del malagueño radica en la armonía universal: su guía por la complejidad esférica es Apolo, la deidad del equilibrio, de lo bello, el dios del sol y de la luz, de la música y de la poesía; este ideal del Kouros, lleva al artista hasta Pitágoras y hasta la música de las esferas - la quintaesencia de la belleza-, iniciándolo en lo esotérico y quitando ante sus ojos los velos que cubren el gran secreto, uno tras otro, y uno tras otro. Diego Ortega no sólo que escucha la música celestial, él la ve y la transcribe pictóricamente con gran precisión en los instrumentos músicos que utilizan sus Anunciadoras, y que solamente existen en el críptico Mundo de las Ideas de Platón, desde donde el pintor los traslada a sus lienzos: son desconocidos a los mundanos, realizados de unos insólitos elementos que, en su conjunto, simbolizan la sinfonía cósmica."

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